¡Hola! ¡Por fin estoy de vuelta! ¡Hay que ver lo que me ha costado arrancar esta vez! Se está tan bien de vacaciones...
Espero que las vacaciones os hayan ido bien, aunque, a decir verdad, no conozco a nadie a quien no le sienten bien unos días de descanso. Tanto si te vas de viaje como si te quedas en casa no hay nada como disfrutar de esos maravillosos días en los que no suena el despertador, te levantas con toda la tranquilidad del mundo después de haber dormido 8 ó 9 horas y te preparas un delicioso y reconfortante desayuno que tomas con calma, disfrutando de cada bocado y saboreando el rico café con leche que tan bien sienta por las mañanas. Todo sin prisa, sabiendo que tienes todo el día por delante. Un auténtico lujo.
Pero toca volver a nuestras actividades diarias, seguir con nuestros proyectos, emprender nuevos... y todo, con las energías renovadas, ¡es fabuloso! ¿no os parece?
La verdad es que tenía muchas ganas de volver a mi petite boulangerie, pero he de confesar que con el calor de las dos últimas semanas de agosto me vi incapaz de encender el horno. Bueno, admito que un par de días lo probé, tenía mono de pan casero, pero casi muero en el intento. Mi cocina es pequeñita y le da el sol todo el día, y si a eso le sumamos que para hacer pan tengo el horno encendido un mínimo de 2 horas a 250º, ya os podéis imaginar que en esos dos intentos mi cocina se transformó en algo muy parecido a una sauna finlandesa.

Si tuviera que elegir entre el pan blanco y el pan integral elegiría, sin duda alguna, el pan integral. Además de ser mucho más saludable por su innegable aporte de fibra, las harinas integrales me saben mejor y me sientan mejor. Por eso, una de las cosas que más me gusta cuando preparo pan en casa es hacer versiones integrales de panes "tradicionalmente blancos", algo que, por otro lado, no suele verse en las panaderías tradicionales. La receta de hoy es una de esas versiones integrales que tanto me gustan. El pan de viena me parece un pan muy versátil, es delicioso tanto con dulce como con salado y su suave textura y delicado aroma a mantequilla me encantan. Lo mejor es que es una fórmula que permite hacer barras, panes de molde, panecillos... todo con un resultado excepcional y al no llevar masa madre ni ningún otro tipo de prefermentos es facilísima de hacer.



PAN DE VIENA INTEGRAL
Ingredientes
- 250g leche
- 1 huevo L
- 1 cucharadita de sal
- 20g miel
- 250g harina de fuerza
- 125g harina de trigo integral
- 100g harina de centeno integral
- 25g harina de maíz
- 10g levadura fresca
- 50g mantequilla en dados a temperatura ambiente
- Opcional: copos de avena para decorar
Elaboración
- Colocamos todos los ingredientes, excepción de la mantequilla, en el orden que aparecen en la receta en un bol (o bien en amasadora o panificadora).
- Empezamos a trabajar la masa (en KA a velocidad 1, en panificadora programa de amasado). Cuando los ingredientes estén unidos, es decir, cuando la harina haya absorvido todo el líquido, añadiremos la mantequilla en dados a temperatura ambiente y seguiremos amasando hasta obtener una masa lisa y elástica (en KA a velocidad 2, en panificadora seguimos con el programa de amasado).
- Pulverizaremos un poco de agua sobre la masa para que esta no se seque y la cubriremos con un paño de algodón. La dejaremos reposar hasta que doble su volumen (45 min-1h).
- Volcamos la masa sobre una superfície ligeramente enharinada y la dividimos en dos porciones iguales si queremos hacer barras o pequeños panes de molde y en porciones de 80-90g si queremos hacer panecillos.
- Damos la forma deseada al pan. En este enlace encontraréis vídeos con técnicas diversas.
- Cubrimos los panes con un paño de algodón y los dejamos reposar hasta que doblen su volumen. El tiempo dependerá del tamaño de los panes, pero a modo orientativo las barras necesitan 45 min-1h y los panecillos unos 30 minutos.
- Opcional. Decoramos las barras con copos de avena y realizamos los cortes. También se pueden decorar con todo tipo de semillas o glasearlas con leche o huevo.
- Horneamos los panes con vapor a 220º durante unos 35 minutos (los panecillos 20 minutos).
- Dejamos enfriar sobre una rejilla.















