8/10/10

Galletas de avena, coco y aceite de oliva

Estaba yo la otra tarde con antojo de galletas, pero no de unas galletas cualquiera, quería prepararlas con avena y con aceite de oliva. De avena porqué tenía en casa una caja de copos de avena estupendos (hay que ver la diferencia que hay entre unos productos y otros), y de aceite de oliva porqué nunca había probado una receta de galletas que no lleve mantequilla.

Así que me puse a rebuscar por casa entre mis libros de galletas, en papel y digitales, en una actividad casi detectivesca, ya que recetas de galletas con avena haberlas haylas, pero con aceite de oliva ya es otro cantar... Por fin, en El arte de hacer galletas di con una receta que tenía todo lo que buscaba. Además,  estas galletas son superfáciles de preparar, se tarda poquísimo, no se ensucia nada en la cocina y el resultado son unas galletas integrales ligeramente crujientes por fuera y abizcochadas por dentro, vamos que están buenísimas, ¿os he convencido ya para que os animéis a probarlas?


GALLETAS DE AVENA, COCO Y ACEITE DE OLIVA

INGREDIENTES
  • 145g copos de avena
  • 80g harina integral
  • 95g aceite de oliva virgen extra
  • 95g azúcar moreno
  • 40g coco rallado
  • 120g leche
  • 1 huevo batido
  • 1 pizca de canela
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • 50g nueces
ELABORACIÓN
  1. Precalentamos el horno a 180ºC-190ºC
  2. En un bol ponemos todos los ingredientes secos (avena, harina integral, coco, azúcar, canela, sal, bicarbonato) y los mezclamos con una cuchara.
  3. Hacemos un agujero en el centro y incorporamos el huevo, el aceite y la leche. Removemos bien.
  4. Con ayuda de dos cucharas cogemos porciones de masa que colocaremos sobre la bandeja del horno (engrasada o cubierta con papel de horno). Salen unas 26 galletas.
  5. Horneamos durante 15 minutos o hasta que estén doradas.
  6. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
  7. Se conservan hasta una semana guardadas en una caja de lata.

Leer más...

5/10/10

Chapata de aceite de oliva y centeno


Si hace unos días publicaba la receta de la coca de pan de Anna Bellsolà, hoy le toca el turno a su chapata de aceite de oliva. Es, sin duda alguna, la receta más sencilla que he visto para preparar una chapata. En primer lugar no usa prefermento, así que no hay que preocuparse por preparar una biga o un poolish. Y por otro lado, no necesita ser moldeada, y si se amasa con panificadora o robot de cocina prácticamente no hay que tocar la masa, y teniendo en cuenta que las masas de chapata son realmente pegajosas, por su alto contenido en agua, esta masa es facilisima de manipular.

Los amantes de las masas madre os estaréis preguntando como puede ser una chapata buena sin su prefermento, la respuesta es sencilla, la clave está en la fermentación. La masa tiene una larga y lenta fermentación en frio que consigue extraer el máximo sabor a los ingredientes.

Y ahora sin más espera, os dejo con la receta de la chapata de aceite de oliva y centeno de Anna Bellsolà, una receta que por su sencillez y resultado os recomiendo que probéis.


CHAPATA DE ACEITE DE OLIVA Y CENTENO

INGREDIENTES
  • 450g harina de fuerza
  • 50g harina de centeno
  • 350g agua
  • 50g aceite de oliva virgen extra
  • 10g sal
  • 7g levadura fresca
ELABORACIÓN
  1. Amasamos todos los ingredientes. En mycook: 20 segundos, velocidad 4 y 2 minutos amasado. En panificadora: programa de amasado hasta obtener una masa lisa y elástica.
  2. Con ayuda de una espátula de silicona, ponemos la masa en un cuenco aceitado, le damos un poquito de forma de bola, con la espátula, sin tocarla con las manos. Tapamos el cuenco con film transparente y lo dejamos reposar en la nevera toda la noche (un mínimo de 12 horas).
  3. Al día siguiente, volcamos la masa sobre una superficie bien enharinada (la masa no debe pegarse), las estiramos un poco con las manos sin manipularla en exceso y sin aplastarla para no desgasificarla. La cortamos en 6 porciones con ayuda de una rasqueta (si se quiere se pueden hacer más o menos) y sin tocarlas demasiado.
  4. Dejamos reposar la masa en la superficie de trabajo cubierta con un paño durante 30 minutos.
  5. Horneamos a 210º con vapor, en un horno precalentado, durante unos 25-30 minutos (el tiempo dependerá del tamaño de las piezas).
  6. Dejamos enfriar las chapatas sobre una rejilla.
 Fuente: Anna Bellsolà, Pan en casa del horno al corazón.


Leer más...

1/10/10

Aprendiendo a hacer pan: método directo e indirecto

Seguimos con los tutoriales. Hoy os voy a hablar de los sistemas de fermentación en casa y de los métodos directo e indirecto, métodos que seguro que habréis leído en más de una ocasión en alguna receta.
 
En el método directo se trabaja la masa, se deja reposar, se le da forma y se cuece el pan tras un largo proceso de reposo. Cuando usamos este método es necesario disponer de una superficie de trabajo suficientemente amplia como para dejar que la masa doble su volumen. Ha de ser un lugar libre de corrientes, en la cocina o fuera de ella, e incluso se puede dejar dentro del horno apagado. También es muy importante que la masa esté tapada con un paño seco para evitar que esta se seque y pierda humedad. Hay que tener en cuenta que si la masa reposa en un espacio cerrado levará más rápido ya que la temperatura será más elevada. Una fermentación ideal en directo sería la que se llevaría a cabo en un lugar con una temperatura y una humedad estable.

En cambio, en el método indirecto se trabaja la masa, se deja reposar, se le da forma y se frena la fermentación poniéndola en frío, en la nevera, y al día siguiente, se hornea. Al ralentizar la fermentación y trabajar con poca levadura el pan gana en propiedades. Dentro de la nevera es conveniente que la masa esté siempre tapada con un paño o, preferiblemente, con film transparente. Al día siguiente deberemos sacar la masa con suficiente antelación de la nevera para que antes de hornear el pan la masa se atempere (calcular una hora aproximadamente, dependerá del tamaño de los panes). 

Particularmente, a mi me gusta aplicar la fermentación en frío en el primer reposo de las masas, es decir, preparo la masa, la pongo en el cuenco cubierta con papel film y la guardo en la nevera toda la noche. Al día siguiente la saco de la nevera, la pongo sobre la superficie enharinada, dejo que se atempere, le doy forma, la dejo fermentar por segunda vez y luego la horneo. De esta manera controlo mejor la subida de los panes. Aun así, es posible guardar los panes ya formados en la nevera para cocerlos al día siguiente. Por ejemplo, si quisierais dejar una baguette, tendríais que colocarla en un paño y realizar pliegues para que conserve su forma.

Fuente: Anna Bellsolà,  Pan en casa del horno al corazón.


Leer más...
 
Subir